Agradece el fracaso:
Sobre errores y cómo superarlos

En el mundo de las presentaciones y de quienes las realizan, siempre escuchamos muchos consejos sobre cómo hacer que todo sea óptimo, cómo conseguir que todo salga genial y cómo alzar el vuelo. Para ser sinceros, cuando escuchas a los expertos e intentas
poner en práctica toda su experiencia y sus consejos, adquieres la confianza de pensar: «puedes hacerlo». Pero no todas las presentaciones salen bien, ni todo el mundo puede desenvolverse tan bien como le gustaría. Entonces, ¿por qué reprimimos lo inevitable? ¡A VECES FALLAMOS! Metemos la pata en una actuación en directo, no estamos en nuestro mejor momento durante una llamada importante, arruinamos una presentación comercial o, sencillamente, perdemos el hilo y nos quedamos en blanco.
Nos pasa a todos. Los expertos siempre nos dicen cómo volar, pero casi nadie nos explica cómo aterrizar, y mucho menos cómo hacer un aterrizaje forzoso 😉
Cuando empiezas a aprender artes marciales, lo primero que aprendes es a caer o a evitar los golpes más fuertes. En el mundo profesional, nadie quiere que cometas muchos errores y metas la pata al principio, porque te están formando para que seas un trabajador eficiente y profesional. Pero ¿por qué, cuando se trata de presentar y de hacer presentaciones, casi nadie encuentra un entorno profesional de prueba en el que no solo esté bien equivocarse, sino en el que sea esencial intentarlo y meter la pata?
Una experiencia reciente: me invitaron a un pódcast. Nunca había hecho algo así. Escucho pódcasts, pero no estaba realmente preparado para el entorno ni para lo que sentiría. Simplemente pensé que sería una conversación. En situaciones nuevas, como todo el mundo, me presiono mucho y me pongo nervioso. No paraba de hablar y, en mi cabeza, un pequeño mono de circo con platillos daba vueltas sin parar.
Después de la llamada, me sentí expuesto y avergonzado. Sentía que lo había hecho bastante mal. En ese momento me pregunté por qué había reprimido la posibilidad de sentir que fracasaría en una «simple conversación» y por qué no me había preparado adecuadamente para un aterrizaje forzoso.
Las presentaciones se pueden practicar, las entrevistas se pueden practicar y los discursos se pueden practicar. Los profesionales de los medios tienen rutinas; en la vida profesional, adquirir esas rutinas es algo que quizá tengas que asumir por tu cuenta: encontrar un lugar, un grupo o un entorno de prueba donde puedas tropezar, estrellarte y fracasar, y ganar confianza a medida que lo repites una y otra vez.
Convierte el miedo en tu motivación, transforma la burla en diversión, haz de los nervios una ventaja y agradece las imperfecciones.