Actitud de gratitud

La actitud de la gratitud

Hay cosas en la vida que surgen de forma natural, otras son tan sencillas que les dedicamos tiempo de buena gana y sonreímos al hacerlas, con la sensación de que podemos agradecer las cosas positivas que nos suceden. Especialmente en el mundo de las presentaciones, disfrutamos de la belleza del diseño, de la capacidad profesional para presentar, de nuestra elocuencia al hablar y de nuestra manera competente de utilizar herramientas y recursos.

Pero a veces las bendiciones vienen disfrazadas.
¿Alguna vez has comenzado una presentación con un lapsus? ¿Has tenido que enfrentarte a un público impaciente porque la comprobación técnica se retrasó? ¿Alguna vez te has encontrado en una situación incómoda o embarazosa? Probablemente hay algo en lo que realmente no quieres pensar. ¿Algo que prefieres reprimir, olvidar e ignorar?

¡No! Hoy nos hemos reunido aquí para abrazar el arte de hacerlo fatal, darnos un chapuzón en nuestro océano de
fracasos y rememorar la belleza
de nuestros mejores errores.

O, como yo lo llamo: siempre tendrás una segunda oportunidad para arruinar una buena primera impresión 😆

Agradece el fracaso:

Sobre errores y cómo superarlos

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En el mundo de las presentaciones y de quienes las realizan, siempre escuchamos muchos consejos sobre cómo hacer que todo sea óptimo, cómo conseguir que todo salga genial y cómo alzar el vuelo. Para ser sinceros, cuando escuchas a los expertos e intentas

poner en práctica toda su experiencia y sus consejos, adquieres la confianza de pensar: «puedes hacerlo». Pero no todas las presentaciones salen bien, ni todo el mundo puede desenvolverse tan bien como le gustaría. Entonces, ¿por qué reprimimos lo inevitable? ¡A VECES FALLAMOS! Metemos la pata en una actuación en directo, no estamos en nuestro mejor momento durante una llamada importante, arruinamos una presentación comercial o, sencillamente, perdemos el hilo y nos quedamos en blanco.

Nos pasa a todos. Los expertos siempre nos dicen cómo volar, pero casi nadie nos explica cómo aterrizar, y mucho menos cómo hacer un aterrizaje forzoso 😉

Cuando empiezas a aprender artes marciales, lo primero que aprendes es a caer o a evitar los golpes más fuertes. En el mundo profesional, nadie quiere que cometas muchos errores y metas la pata al principio, porque te están formando para que seas un trabajador eficiente y profesional. Pero ¿por qué, cuando se trata de presentar y de hacer presentaciones, casi nadie encuentra un entorno profesional de prueba en el que no solo esté bien equivocarse, sino en el que sea esencial intentarlo y meter la pata?

Una experiencia reciente: me invitaron a un pódcast. Nunca había hecho algo así. Escucho pódcasts, pero no estaba realmente preparado para el entorno ni para lo que sentiría. Simplemente pensé que sería una conversación. En situaciones nuevas, como todo el mundo, me presiono mucho y me pongo nervioso. No paraba de hablar y, en mi cabeza, un pequeño mono de circo con platillos daba vueltas sin parar.

Después de la llamada, me sentí expuesto y avergonzado. Sentía que lo había hecho bastante mal. En ese momento me pregunté por qué había reprimido la posibilidad de sentir que fracasaría en una «simple conversación» y por qué no me había preparado adecuadamente para un aterrizaje forzoso.

Las presentaciones se pueden practicar, las entrevistas se pueden practicar y los discursos se pueden practicar. Los profesionales de los medios tienen rutinas; en la vida profesional, adquirir esas rutinas es algo que quizá tengas que asumir por tu cuenta: encontrar un lugar, un grupo o un entorno de prueba donde puedas tropezar, estrellarte y fracasar, y ganar confianza a medida que lo repites una y otra vez.

Convierte el miedo en tu motivación, transforma la burla en diversión, haz de los nervios una ventaja y agradece las imperfecciones.

Y adivina qué: siempre habrá una segunda oportunidad.

Agradece los consejos:

Sobre faros y orientación

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Pide dinero y recibirás consejos. Pide consejos y recibirás el doble de dinero. (¿Acaso no te encanta Pitbull?)
Cuando busco cualquier tipo de orientación, he descubierto que siempre hay mucho que aprender. Este mundo ha empezado a girar más rápido que nunca.

Nuevos mercados, nuevos negocios, nuevos trabajos, nuevas situaciones sociales. Más que nunca, vivimos en un mercado de asistencia, ayuda y autoayuda o, como lo llaman, un mercado de coaches y asesores.

En una situación de falta de orientación, este mercado está en auge, pero ¿son realmente estas ofertas lo que necesitas? ¿De verdad te ayudan estos coaches y asesores?

¿Qué puede hacer el coaching y qué no?

Si estás buscando un coach, te sorprenderá saber que este título profesional no está protegido ni vinculado a ninguna titulación específica. Como he aprendido por las malas, la avalancha de certificados y denominaciones profesionales diferentes dificulta encontrar al coach adecuado para tus necesidades. La sobreoferta de coaching genera una confusión absoluta, mientras que la demanda de alguien que te acompañe en este mundo en rápida evolución no deja de crecer.

Para evitar que tengas la misma decepcionante experiencia de coaching que yo, he intentado resumir algunas señales de alarma que debes tener en cuenta al buscar la experiencia de coaching adecuada. ¡De nada! 😉

    • Un buen coach NO debería saber de inmediato la respuesta a todas las preguntas y problemas. Un coach que «lo sabe todo» debería ser siempre una señal de alarma. Todo buen coach conoce sus propios límites y te remitirá a los expertos adecuados para temas específicos.
    • Si alguien hace promesas poco realistas, asegúrate de mantenerte lo más lejos posible. Un buen coach nunca puede garantizar el éxito.
    • Si alguien no tiene una formación y preparación relevantes, o carece de experiencia demostrable como coach. ¡Eso debería darse por sentado!
    • Si alguien sabe desde el principio qué es lo mejor para ti: ¡huye! La tarea del coach es ayudarte a tomar la decisión correcta por ti mismo. Brindarte apoyo a través de la inspiración. Las visiones del mundo y las soluciones prefabricadas existen en las sectas, no en el coaching.
    • Alguien que ofrece un programa de coaching prediseñado sin evaluar individualmente tu situación personal o tu modelo de negocio: una gran señal de alarma

El coaching consiste en que alguien señale los puntos ciegos que tú mismo has pasado por alto hasta ahora; la mirada entrenada desde el exterior te ayuda a contemplar tu situación desde otros ángulos y a tomar decisiones con la mente más despejada. El coaching es aprendizaje impulsado por los acontecimientos, un proceso que te proporciona herramientas para lograr un cambio sostenible.

Y adivina qué: a menudo te hace darte cuenta de cuánto has subestimado tus capacidades y sobreestimado tus problemas.

Agradece a quienes dudan:

Sobre las redes de seguridad y el cuidado

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Para algunas personas, los consejos de sus amigos y familiares son importantes. El problema de esta situación es, en la mayoría de los casos, que ninguno de ellos ha tenido jamás los planes o la ambición de llegar adonde tú quieres llegar. Los consejos que recibes de ellos suelen surgir de la preocupación o de su imaginación limitada. Proyectan sus propios miedos sobre ti y te aconsejan evitar riesgos que, en realidad, necesitas asumir. Sus consejos nacen del corazón, no cabe duda, pero nunca han recorrido el camino que tú anhelas recorrer. Sin embargo, siempre estarán ahí para cuidarte con amor si necesitas un lugar donde descansar. De acuerdo, algunos dirán «te lo dije», pero en caso de emergencia, simplemente valora tu red de seguridad cuando caigas, así como todo su amor y cuidado. Eso no significa que les hayas dado la razón; solo significa que quizá necesites un enfoque diferente o empezar desde cero.

Y adivina qué: ¡puedes ser flexible con tus métodos, pero nunca con tus objetivos!

Presentar y forjar tu vida profesional a menudo significa estar en el centro de atención. Significa que has adquirido una habilidad o unos conocimientos de los que otros podrían beneficiarse. Significa que tienes algo que ofrecer. Ten el valor suficiente para aceptar que no se te da bien algo, alégrate de las dificultades del camino, disfruta de tus errores y de tus desastrosos resultados, y recuerda que no estás solo. A veces los errores son mucho más divertidos que una lección propiamente dicha. Si no, ¿por qué seguimos riéndonos cuando alguien tropieza y se cae?

Para recibir ayuda, asesoramiento o incluso apoyo (en lo que respecta a presentaciones), siempre estamos a tu disposición. 😜

Daniela Lopez
https://www.linkedin.com/in/daniela-lopez-acevedo-361080a1/mailto: lopez@hilo-agency.de

Daniela Lopez

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