„Ha sido una presentación bastante extraordinaria. Desde luego, eso no es PowerPoint. Nuestros PowerPoints tienen otro aspecto.“ *sssssuuuuuurrrrreeeeee…
Apuesto a que tu PowerPoint „tiene otro aspecto“. Porque alguien se ha esforzado mucho para que tu empresa cuente con un voluminoso catálogo de identidad corporativa en el que todo está contemplado y definido. Desde las marcas, las dimensiones y el uso correcto del logotipo, la posición de la información en el pie de carta y la paleta cromática hasta el tono de color terciario, pasando por la colocación adecuada del logotipo de la empresa en una pelota de golf. Todo el merchandising y el equipamiento corporativo se han planificado minuciosamente, pero los PowerPoints, la principal herramienta de comunicación de tu empresa, reciben una única página de información, carente de cariño, sobre el uso del Master de PowerPoint y sobre elementos como gráficos, capturas de pantalla, textos y dudosas imágenes de portada para poder llamar finalmente „presentación“ al resultado de seguir estas directrices.
En este punto, las presentaciones suelen recibir muy poca atención.
¿Por qué me enfado?